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¿Es tu voz o la de la sociedad la que te dice que deberías ser madre?

  • denisecarlini
  • Aug 8
  • 2 min read

¿Alguna vez te has sentido insegura sobre si realmente deseas ser madre… o si simplemente crees que deberías serlo?

Esa tensión sutil entre el deseo auténtico y la expectativa externa puede sentirse como intentar servirte de una brújula mientras titubeas en medio de una niebla espesa. Para muchas mujeres, la duda sobre la maternidad no tiene que ver solo con el futuro, sino con descubrir en quién confiar: ¿en su voz interna, o en el punto de vista que les ha enseñado el mundo?


Una mujer pensando si quiere tener hijos mientras toma un café

¿Por qué cuesta tanto saber lo que realmente quiero?

Porque quizás llevas años —o toda una vida—asimilando la idea de que ser madre es parte esencial de ser mujer. Desde los juguetes infantiles hasta las conversaciones familiares, desde los mensajes culturales hasta las redes sociales llenas de bebés… el mensaje es claro: la maternidad es natural, inevitable y deseable.

Entonces, cuando ese mensaje no resuena del todo —cuando algo dentro de ti se detiene— puedes llegar a preguntarte: ¿Hay algo mal conmigo?

La verdad es que no. Nada está mal contigo. Esa duda podría ser, de hecho, tu parte más honesta tratando de hacerse oír.


La diferencia entre tu verdad y el ruido externo

La claridad no surge de pensar más. Ni de pedir opiniones, ni de leer otro artículo sobre “el reloj biológico”. La claridad surge cuando desaceleras y te haces preguntas reales:


  • ¿Qué siento físicamente cuando imagino ser madre?

  • Si quito las expectativas de los demás, ¿qué queda?

  • ¿Mi “sí” nace del deseo… o del deber?

  • ¿Mi “no” está escondido detrás del miedo, o es una señal de libertad?


Cuando comienzas a separar tu voz interna del ruido externo, algo se alinea. Dejas de intentar resolver la pregunta con lógica y empiezas a sentir tu camino hacia la verdad. No será inmediato, ni perfecto, pero será tuyo.


No saber todavía también está bien

Está bien no tener una respuesta clara hoy. Está bien que tu sentir cambie. El objetivo no es acertar. Es ser honesta contigo misma.

Esto no se trata de decidir hoy mismo. Se trata de aprender a escucharte con claridad, con compasión y sin culpa.

Porque cuando llegue tu respuesta, querrás saber que vino de ti.

Si anhelas un espacio donde explorar esta pregunta con profundidad, cuidado y claridad, existe un programa diseñado justamente para eso. Te acompaña paso a paso, sin presión, hacia tu propia verdad.



 
 
 

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